Desvincular el cuerpo y la mente

Tendemos a simplificar todo mucho, está dentro de nuestra cultura. Para solucionar un problema, extraemos la zona afectada, la analizamos y la arreglamos o la destruimos, según la gravedad.
Realmente rara vez las situaciones se dan de forma aislada y todo está relacionado con todo, por lo que no podemos cerrar nuestro rango de visión, tenemos que poder y querer verlo en conjunto, al completo.

Centrándonos en el tema del post, los problemas físicos son psicosomáticos, porque no podemos separar al cuerpo de la mente. La mente es la parte interior del cuerpo y el cuerpo es la parte exterior de la mente.

Actualmente, nosotros directamente elegimos o cuerpo o mente e intentamos solucionarlo desde ahí. Por ejemplo, para dejar de fumar, hay quien cree que la solución se encuentra en la mente, y por ello va a hipnosis y terapias y otros creen que se encuentra en el cuerpo, por lo que usan parches de nicotina.

Ejemplos prácticos para esto: lo podemos encontrar claramente en el uso de drogas o alcohol, donde el cuerpo ingiere la substancia y afecta a ambos, al igual que si se tienen pensamientos sexuales, el cuerpo automáticamente reacciona a pesar de que no ha habido un contacto directo con este.

¿Qué hacer entonces? Dejar de afrontar los problemas de forma simplista y hacerlo de forma completa. Es más sencillo comenzar por el cuerpo, ya que lo tangible es fácilmente manipulable, pero sin dejar de actuar al mismo tiempo sobre la mente.

¿Cómo hacerlo? Para hacerlo basta con escuchar a nuestro cuerpo, ya nos han enseñado a escuchar a nuestra mente, por lo que la mitad del trabajo ya está hecho, nos falta el otro cincuenta. El cuerpo es una parte muy sabia de nuestro ser, sabe cuando necesita algo o cuando no necesita más, cuando comemos si escuchamos a nuestro cuerpo sabemos cuándo comer y cuando parar de comer, si llega un punto en el que nos pasamos comiendo, llega a doler o incluso llegamos a expulsar lo comido involuntariamente.
Pero ni siquiera eso lo hacemos bien, desde muy pequeños ya nos desvinculan entre el cuerpo y la mente. El médico dice que un bebé ha de comer cada tres horas, por lo tanto si pasan dos y el bebé llora porque tiene que comer los padres esperan. El bebé llora hasta quedarse dormido, pero entonces ya han pasado las tres horas y lo despiertan para darle de comer. Suena ridículo, ¿verdad?

 

En Occidente tenemos una obsesión con los horarios y, sinceramente, ayudan mucho de forma social, pero individualmente son una carga física y mental considerable.

Tenemos que empezar a escuchar a nuestro cuerpo, e intentar hacer lo que nos dice en la medida de lo posible, si te pide comer, come, pero si no lo hace, no lo hagas.

Tu cuerpo es tu mejor aliado y va a estar contigo el resto de tu vida, mejor llevarse bien con él, ¿no?

Sigue creciendo.

Namasté.

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