El ego y yo

Lo sencillo no supone un reto para el ego del ser humano; lo difícil sí es un reto, y lo imposible mucho más. Se puede saber cómo de grande quieres que sea tu ego por lo ambicioso que seas. Muchas veces escogemos la complejidad incluso cuando ni siquiera hay una necesidad de hacerlo, por la sencilla razón de que es la única forma de seguir alimentando y fortaleciendo el ego.

Nuestros padres desde pequeños esperan demasiado de nosotros, todos creen que hemos nacido para ser Premios Nobel, te condicionan para que, a menos que demuestres tu valía, seas un inútil. Y nadie quiere ser una persona sencilla, una persona sencilla resulta vulgar.

No podemos pretender que nuestro objetivo en la vida sea ser sencillos, porque es como nacemos, sería no avanzar. Todo niño es sencillo, nace como una hoja en blanco. Los padres empiezan a escribir lo que debe ser el niño con el tiempo, después a ello se unen profesores, sacerdotes, políticos… Tienes que llegar a ser alguien, si no habrás desperdiciado tu vida.

Es justo lo contrario.

Ya eres un ser, no necesitas convertirte en otro. En eso consiste la sencillez: seguir a gusto con nuestro propio ser, no iniciar el interminable camino de convertirse en otro. Nunca podrás ser perfecto ni el mejor en todas las disciplinas, nunca nadie ha llegado a serlo y nunca lo hará. Si pretendes destacar en todo terminarás frustrado e insatisfecho.

¿Qué hacer?

Lo primero es entender el ego. ¿Cómo vive? El ego vive en la tensión entre lo que eres y lo que quieres ser. A quiere ser B, el ego es creado por esta tensión.

Hay que entender que el ego vive sobre una base del pasado y del futuro. Las reclamaciones del ego son del pasado: “Yo hice esto”. Las propuestas y promesas son del futuro: “Voy a demostrar que soy capaz de hacer esto”. En el presente el ego no existe.

¿Cómo muere?

El ego muere al aceptar lo que eres. Cuando dices: “Estoy bien como soy, donde estoy está bien.”

No se trata de ser conformista o ser ambicioso, ni de ser bueno o ser malo, se trata de ser íntegro. Puedes mirar a los criminales y  tienen su ego, puedes mirar a los santos y  tienen su ego, el ego del bueno y del malo, una persona sin ego no será ni malo ni bueno, será simple. No reclamará una cosa buena ni una cosa mala, no reclamará nada.

¿Cómo alcanzar ese estado?

Observando. Cuando hagas algo, mira, tienes que estar alerta. Si lleva a la miseria, entonces sabes que esa decisión venía del ego. Si es natural, te llevará a un estado de felicidad. La naturaleza es siempre hermosa, el ego es siempre feo. No hay otra manera que ensayo y error, no existe un criterio universal para juzgarlo todo, la vida es demasiado sutil y compleja para ello. Tendrás que esforzarte para comprenderlo.

Si tu amor lleva a la miseria, venía del ego. Si tu amor lleva a una bendición, a algo hermoso, venía desde la naturaleza. Si tu amistad lleva a la miseria, venía del ego. Si algo viene de la naturaleza, es íntegro, armonioso, encaja.

No te engañes a ti mismo, solo el ego lleva a la miseria, nada más.

No dejes caer la responsabilidad sobre el otro, el otro es irrelevante, nadie más te conduce a la miseria, excepto tú. Tú tendrás que encontrar el método y hacer que funcione.

Sigue creciendo.

Namasté.

 

Si quieres conocer más a fondo la temática del ego puedes leer el libro de Osho sobre el tema:  El Libro Del Ego – OSHO

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